El amor cristiano no humilla

El amor en el matrimonio cristiano

¿Conoce usted casos de cónyuges que humillan a su pareja? Desde luego que sí, los hay por millones, que humillan de múltiples maneras. Algunas personas se creen superiores que sus cónyuges y les humillan porque tienen un mayor nivel académico, porque provienen de una familia con más recursos o porque son más atractivas. Valga decir que lo más conveniente es casarse con alguien de su mismo nivel o de su mismo estatus. Es decir, que no se lleven muchos años de diferencias, que sean de un nivel económico y académico similar, etc. Eso no significa que un matrimonio con dos personas de diferente nivel sea necesariamente disfuncional, ni que exista una situación de humillación en dicho tipo de matrimonio. Muchas parejas de un nivel similar se humillan entre sí moralmente. Sin embargo, el amor cristiano no humilla. El apóstol Pablo nos recuerda en 1 Corintios 13:4e que “el amor… no se envanece”. La idea aquí es que no se exalta a sí mismo, para humillar al prójimo. No se exhibe como superior, no es ególatra, piensa en los demás. No se infla de orgullo. Por el contrario, la persona que ama genuinamente es humilde y exalta a Dios. A la vez, reconoce que el prójimo es un ser humano creado a imagen y semejanza de Dios. Por lo tanto, tiene dignidad y se le debe respeto.

De modo, que le doy un consejo práctico: Trate bien a su cónyuge. Aplique siempre la regla de oro en su vida conyugal. Si usted desea ser amado y bien tratado, haga lo mismo con su pareja. Respete para que le respeten, ame para que le amen, sea amable para recibir amabilidad. Nunca humille a su cónyuge. No tenga más alto concepto de sí que el que debe tener. No imponga su criterio, traten de llegar siempre a un acuerdo que les beneficie como pareja. No tengan metas por separado, apúntenle a los mismos objetivos.

La mayoría de personas casadas anhelan disfrutar de un matrimonio saludable y duradero, así como de una familia estable. Sin embargo, no saben cómo lograrlo. Es por esa razón que surgió el Ministerio “La Familia es Prioridad”, cuya misión es: Promover matrimonios estables, familias sólidas e iglesias saludables; a través de programas radiales, literatura cristiana, consejería, página web, conferencias y seminarios, de modo que se vea a la familia como prioridad.

Este es un Ministerio Cristiano no lucrativo. Sin embargo, depende de las ofrendas voluntarias de sus oyentes y los usuarios frecuentes de la página, para su funcionamiento; ya que sin las mismas no se podría producir y distribuir los programas radiales, ni darle mantenimiento a la página web.

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Atentamente,

Junta Directiva de La Familia es Prioridad.