Genio y figura, hasta la sepultura

Refranes aplicados a la vida familiar

“Yo nunca voy a cambiar, así nací y así voy a morir”. ¿Ha escuchado usted a alguien decir estas palabras? ¿Las ha pronunciado usted mismo? Muchas personas creen que nacieron con cierto tipo de conductas y nada ni nadie les harán cambiar. Creen que vienen fabricados con cierto molde y ese es su diseño definitivo. Eso dicen muchos cónyuges y también muchos hijos. Ciertamente no es nada fácil cambiar ciertos estilos de comportamientos. Por un lado los genes que heredamos de nuestros padres y por otro, el medio ambiente en el que fuimos criados, contribuyen a formar nuestra personalidad. Una vez, somos adultos, es difícil modificar ciertos patrones de conducta. Por eso dice el refrán: “Genio y figura, hasta la sepultura”, indicando que no es fácil cambiar el carácter. El apóstol Pablo tenía esa lucha interna. En Romanos 7:19,20 nos cuenta: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”. Si el más grande imitador de Cristo tuvo esa batalla, no es de extrañar que usted y yo también la tengamos y se manifieste en nuestra vida familiar.

Le doy un consejo práctico: Es el mismo consejo que aplicó el propio apóstol Pablo a su vida. Lo encontramos en Gálatas 5:16,17 “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”. No hay otra fórmula. No hay otro secreto para cambiar. Solo Dios puede y quiere transformarnos. Si nos dejamos conducir por su Santo Espíritu, si nos sometemos a la voluntad de Dios y si nos sujetamos al Señorío de Cristo en nuestras vidas, podremos vivir complaciendo a Dios y satisfechos con nuestros hechos. No lograremos la perfección mientras estamos en el suelo, sino hasta que lleguemos al cielo, pero honraremos a Dios y viviremos en armonía con los nuestros.

La mayoría de personas casadas anhelan disfrutar de un matrimonio saludable y duradero, así como de una familia estable. Sin embargo, no saben cómo lograrlo. Es por esa razón que surgió el Ministerio “La Familia es Prioridad”, cuya misión es: Promover matrimonios estables, familias sólidas e iglesias saludables; a través de programas radiales, literatura cristiana, consejería, página web, conferencias y seminarios, de modo que se vea a la familia como prioridad.

Este es un Ministerio Cristiano no lucrativo. Sin embargo, depende de las ofrendas voluntarias de sus oyentes y los usuarios frecuentes de la página, para su funcionamiento; ya que sin las mismas no se podría producir y distribuir los programas radiales, ni darle mantenimiento a la página web.

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Atentamente,

Junta Directiva de La Familia es Prioridad.