El hábito de ser higiénicos

Buenos hábitos, constructores del hogar

¿Se lava usted las manos antes de comer? ¿Lava o cepilla sus dientes inmediatamente después de comer? Estos y otros hábitos de higiene son vitales para la salud física de los miembros de la familia. Son hábitos que hay que enseñar a nuestros hijos desde pequeños, tanto con las palabras como con el ejemplo. Precisamente una de las cosas que cuidaban con esmero los escribas y fariseos, era la tradición de lavarse las manos antes de comer. Sin embargo, realizaban un largo ceremonial que se convirtió en legalismo, el cual fue criticado por Jesús. Mateo 15:2 registra la pregunta que aquellos líderes religiosos le hicieron al Señor: “¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan”. Los fariseos señalaron la impureza ritual, Jesús les señaló la impureza moral que es peor. Sin embargo, era obvio que debían lavarse las manos antes de comer. Sobre todo, porque en aquellos días no se usaban cubiertos, sino las manos para ingerir los alimentos. De la misma manera, es obvio que debemos limpiarnos los dientes después de comer. Anteriormente se usaba un trozo de tela fina, hoy en día usamos un cepillo plástico de cerdas suaves. Lo importante es eliminar los restos de comida de los dientes, para que éstos permanezcan saludables y nuestra boca no despida mal olor. Sin embargo, aunque ambas prácticas son obvias, muchas veces las dejamos a un lado.

Por eso, le doy un consejo práctico: Se dice que cuando hacemos algo 21 veces seguidas, se convierte en un hábito. De ese modo, si durante 7 días nos lavamos fielmente las manos antes de cada tiempo de comida y nos cepillamos los dientes después de cada comida, bastará una semana para quedarnos con el hábito por el resto de la vida. Padres, enséñenles a sus hijos a lavarse los dientes como si se tratase de un juego, a partir de los dos años. Enséñenles también el hábito de lavarse las manos antes de cada comida. Sobre todo, enséñenles a honrar a Dios.

La mayoría de personas casadas anhelan disfrutar de un matrimonio saludable y duradero, así como de una familia estable. Sin embargo, no saben cómo lograrlo. Es por esa razón que surgió el Ministerio “La Familia es Prioridad”, cuya misión es: Promover matrimonios estables, familias sólidas e iglesias saludables; a través de programas radiales, literatura cristiana, consejería, página web, conferencias y seminarios, de modo que se vea a la familia como prioridad.

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Atentamente,

Junta Directiva de La Familia es Prioridad.