El hábito de escuchar

Buenos hábitos, constructores del hogar

¿Es usted de las personas que escuchan con atención cuando su interlocutor habla o es de los que se desesperan cuando alguien más habla y usted tiene que escuchar? Aprender a escuchar es un hábito que debemos desarrollar en la vida familiar. Si las adicciones destruyen la vida familiar, los buenos hábitos la construyen. Hay muchas personas que saben hablar bien o que hablan muy bonito, pero no saben callar a tiempo. Ambas cosas son elementales. No sé si alguna vez su mamá o su papá le dijo: “Calladito te ves más bonito” o “calladita te miras más bonita”. Eso significaba, que era mejor quedarse callado en ese instante. Es que como dice Salomón en Eclesiastés 3:5b, en la vida, hay “tiempo de hablar, y tiempo de callar”. Fue Ernest Hemingway quien dijo: “Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar”. Es así, a los dos años un niño o una niña ya sabe hablar y ¿quién lo para? Es que hablar sabemos todos, callar a tiempo, solo unos pocos. Bien se ha dicho que Dios nos hizo con dos ojos y dos orejas, pero una sola boca. Eso significa que se debe escuchar y mirar el doble, antes de hablar. Saber escuchar es una habilidad que nos ayudará a disfrutar de sanas relaciones interpersonales. Sin embargo, esa es una práctica que hemos descuidado en la vida familiar y en la vida laboral.

Por eso, le doy un consejo práctico: Cada vez que alguien le hable, trate de eliminar cualquier tipo de distracción. Evite que el equipo de sonido o el televisor, estén encendidos. Evite también pensar en lo que va a responder o en el compromiso inmediato que tiene que cumplir. Concéntrese en lo que la persona que está hablando dice y enfoque su mirada en ella. No se distraiga mirando o pensando en lo que está a su alrededor. El ambiente en su hogar mejorará notablemente, si usted muestra interés a lo que dicen los demás y si piensa bien antes de hablar.

La mayoría de personas casadas anhelan disfrutar de un matrimonio saludable y duradero, así como de una familia estable. Sin embargo, no saben cómo lograrlo. Es por esa razón que surgió el Ministerio “La Familia es Prioridad”, cuya misión es: Promover matrimonios estables, familias sólidas e iglesias saludables; a través de programas radiales, literatura cristiana, consejería, página web, conferencias y seminarios, de modo que se vea a la familia como prioridad.

Este es un Ministerio Cristiano no lucrativo. Sin embargo, depende de las ofrendas voluntarias de sus oyentes y los usuarios frecuentes de la página, para su funcionamiento; ya que sin las mismas no se podría producir y distribuir los programas radiales, ni darle mantenimiento a la página web.

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Atentamente,

Junta Directiva de La Familia es Prioridad.