El error de no cumplir las sanciones y las promesas

Errores que debemos evitar los padres

Cuándo les advierte a sus hijos que los sancionará si hacen algo indebido que usted ha especificado y ellos hacen caso omiso a dicha advertencia, ¿ejecuta la sanción o el castigo? Cuando les ofrece un viaje o un premio a sus hijos si se portan bien o cumplen con sus expectativas, ¿cumple lo prometido? Muchos padres cometen el error de no consumar lo que ofrecen, ya que con eso pierden confianza y credibilidad ante sus hijos. ”Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas”, nos recomienda la Palabra de Dios en Eclesiastés 5:8. Aunque no es bueno amenazar a nuestros hijos, porque con la amenaza anunciamos o damos a entender que les haremos daño; es importante advertirles que habrá consecuencias si se conducen mal. Por lo tanto, se hace necesario explicarles las razones de nuestras prohibiciones. El propósito de que conozcan lo que es prohibido, es para que tengan un criterio propio de lo que es bueno y lo que es malo, lo que les conviene y no les conviene, lo que deben y no deben hacer, lo que está permitido y lo que está prohibido. Pero cuando los padres no respetan su palabra, pues han prohibido algo y luego lo han permitido sin sufrir consecuencias, los padres pierden autoridad.

Tome entonces el siguiente consejo práctico: Nunca debe negociar con sus hijos una decisión tomada, a menos que definitivamente usted reconozca haberse equivocado, pero esa debe ser la excepción no la regla. Cumpla siempre con las sanciones por sus negativas conductas, así como con los premios ofrecidos por su buen comportamiento. Respete siempre su palabra. Nunca falte a ella. Sea cuidadoso o cuidadosa en llevarla a cabo. Si no tiene las intenciones o las convicciones para cumplir, mejor no prometa o no advierta. Sea un padre de palabra, sea una madre cumplidora. Finalmente, todo lo que haga por sus hijos es porque usted busca su bienestar y porque los ama.

La mayoría de personas casadas anhelan disfrutar de un matrimonio saludable y duradero, así como de una familia estable. Sin embargo, no saben cómo lograrlo. Es por esa razón que surgió el Ministerio “La Familia es Prioridad”, cuya misión es: Promover matrimonios estables, familias sólidas e iglesias saludables; a través de programas radiales, literatura cristiana, consejería, página web, conferencias y seminarios, de modo que se vea a la familia como prioridad.

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Atentamente,

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