El error de no ponerse de acuerdo o mostrar discrepancia

Errores que debemos evitar los padres

Supongamos que en su trabajo usted tuviera dos jefes, ¿cómo se sentiría si uno le da una orden y el otro le da indicaciones totalmente distintas? Sin lugar a dudas, experimentaría confusión y le pediría a ambos que se pongan de acuerdo, para estar seguro de hacer lo que se debe y no cometer errores. Ahora bien, ¿cómo cree que se sienten sus hijos cuando usted les da ciertas instrucciones y su cónyuge les pide que hagan totalmente lo opuesto? El sentimiento es el mismo, pero la diferencia es que en este caso, cuando los padres no se ponen de acuerdo o muestran discrepancia frente a los hijos, ellos se sentirán entre la espada y la pared. No sabrán a quien obedecer, ya que obedecer a la madre significa desobedecer al padre y viceversa. Por otro lado, se sentirán culpables porque tendrán que desobedecer a uno de los dos y experimentarán impotencia, ya que no hay nada que ellos puedan hacer al respecto; sobre todo cuando son niños. Conociendo la importancia de ponerse de acuerdo en un asunto, Jesús dijo lo que aparece registrado en Mateo 18:19: “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos”. En este caso, se hace una referencia a la oración. Pero la efectividad es la misma, cuando los dos padres se ponen de acuerdo en la forma de criar a los hijos, para que ellos se desarrollen normalmente en todos los aspectos de la vida y para nunca mostrar discrepancia frente a ellos.

Mi consejo práctico: No complique la vida de sus hijos, ni su vida conyugal. Pónganse siempre de acuerdo con su cónyuge en las medidas o reglas que aplicarán para que su vida familiar sea armoniosa. Si no se ponen de acuerdo, por instinto de sobre vivencia, sus hijos obedecerán a quien demuestre mayor autoridad, aún cuando no tenga la razón. No entre en una lucha de poder con su cónyuge, más bien, sean un equipo que trabaja unido con el fin de formar rectamente a sus hijos, porque entienden que después de Dios, su familia es prioridad.

La mayoría de personas casadas anhelan disfrutar de un matrimonio saludable y duradero, así como de una familia estable. Sin embargo, no saben cómo lograrlo. Es por esa razón que surgió el Ministerio “La Familia es Prioridad”, cuya misión es: Promover matrimonios estables, familias sólidas e iglesias saludables; a través de programas radiales, literatura cristiana, consejería, página web, conferencias y seminarios, de modo que se vea a la familia como prioridad.

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Atentamente,

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