La puerta de la fidelidad

Construyendo un hogar estable

¿Se imagina usted una casa sin puertas? Las puertas sirven para dar acceso a los diferentes ambientes de la casa, para ofrecer privacidad, para que entre la luz y la ventilación, para entrar y salir por ellas. Una casa sin puertas no tendría sentido. De la misma manera un matrimonio sin fidelidad, no tendría sentido. La infidelidad conyugal es uno de los pecados más predominantes en el siglo XXI. Tristemente los lazos matrimoniales se rompen con la misma facilidad con que se deshecha una prenda vieja. La Biblia prohíbe totalmente la infidelidad, ya que el matrimonio demanda una fidelidad absoluta de parte de ambos consortes. El sexto mandamiento que Dios promulgó en el Sinaí fue: “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14). Por lo tanto, quienes somos casados, debemos cuidar nuestros matrimonios y fortalecer constantemente nuestra relación conyugal. Debemos tomar medidas preventivas y evitar a toda costa, la infidelidad matrimonial. Cuando dos personas se casan y se aman, deben velar cada uno por el cuerpo del otro, esto incluye su salud física, su abrigo, que se vea bien, que huela bien, que sea grato en todo sentido. Sin embargo, lo más importante, es que cada uno, tome la decisión de conservar su cuerpo y mente exclusivamente para la otra parte. Una vez casados, nuestro cuerpo le pertenece a nuestro cónyuge o somos una sola carne, compartirlo con alguien más, es violar el vínculo sagrado de ser un solo ser.

Por lo tanto, es prácticamente imperdonable. Por lo tanto, procure ser fiel a su cónyuge no sólo físicamente, sino también emocionalmente. Evite cualquier comunicación o contacto con personas ajenas. Evite destruir su matrimonio, evite lastimar a su pareja. Tenga ojos y corazón solamente para su cónyuge. Eso mismo espera usted de su consorte. Valore enormemente la fidelidad y ore preventivamente para no caer en la misma.

La mayoría de personas casadas anhelan disfrutar de un matrimonio saludable y duradero, así como de una familia estable. Sin embargo, no saben cómo lograrlo. Es por esa razón que surgió el Ministerio “La Familia es Prioridad”, cuya misión es: Promover matrimonios estables, familias sólidas e iglesias saludables; a través de programas radiales, literatura cristiana, consejería, página web, conferencias y seminarios, de modo que se vea a la familia como prioridad.

Este es un Ministerio Cristiano no lucrativo. Sin embargo, depende de las ofrendas voluntarias de sus oyentes y los usuarios frecuentes de la página, para su funcionamiento; ya que sin las mismas no se podría producir y distribuir los programas radiales, ni darle mantenimiento a la página web.

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Atentamente,

Junta Directiva de La Familia es Prioridad.