Una relación desatinada o atinada

Relación padres - hijos adolescentes

La mayoría de las relaciones padres e hijos adolescentes, son complicadas, enredadas, frustradas o desatinadas. ¿Está usted de acuerdo con la declaración anterior? Seguramente, porque es lo que vivimos o vemos entre familiares, vecinos o miembros de la comunidad de fe. Al parecer los padres no comprenden a los adolescentes ni éstos a sus padres, viven en polos opuestos, es una relación antagónica o contrapuesta. Eso ocurre precisamente cuando la actitud de ambos llega al extremo. Ni los hijos adolescentes soportan a los padres, ni éstos a sus chicos. Lo cierto es que, los adolescentes no comprenden a sus padres en el presente. Eso me recuerda las palabras de Jesús al Apóstol Pedro, que aparecen en Juan 13:7: “Respondiendo Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después”. Los Apóstoles no entendieron muchas de las acciones y enseñanzas de Jesús en el momento, sino hasta después de su resurrección, cuando ellos fueron llenos del Espíritu Santo. De la misma manera, los padres les dicen a sus hijos adolescentes: “Lo que yo hago, lo que yo decido, lo que yo te prohíbo, no lo entiendes ahora, pero lo entenderás después”. En efecto, cuando los hijos crecen, maduran, se casan y tienen a sus propios hijos, les dicen a sus padres: “Ahora que somos padres y madres los comprendemos, ahora entendemos lo que nos prohibían, lo hacían porque nos amaban y porque buscaban  nuestro bienestar”. Pero no  necesariamente, la relación padres e hijos adolescentes tiene que ser enfermiza o desatinada;  puede ser una relación saludable o atinada.

Para que esto sea posible, les doy un consejo práctico tanto a los padres como a los hijos adolescentes: Apliquen en su relación la empatía o la capacidad para colocarse en el lugar de la otra parte, para tratar de comprender lo que sienten y lo que piensan. Si reina la comprensión, si se les presta atención a los hijos y éstos a los padres, si entienden que cada cual vive en una etapa diferente de la vida, entonces disfrutaran de una relación sana y atinada. Háganlo, den su mejor esfuerzo, vale la pena, por el bien de todo el núcleo familiar.

La mayoría de personas casadas anhelan disfrutar de un matrimonio saludable y duradero, así como de una familia estable. Sin embargo, no saben cómo lograrlo. Es por esa razón que surgió el Ministerio “La Familia es Prioridad”, cuya misión es: Promover matrimonios estables, familias sólidas e iglesias saludables; a través de programas radiales, literatura cristiana, consejería, página web, conferencias y seminarios, de modo que se vea a la familia como prioridad.

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