Dios aborrece el divorcio

Panorama bíblico del divorcio

¿Es el matrimonio cristiano un pacto o un contrato? La respuesta es ambas cosas. En Malaquías 2:11-16 leemos: “Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó, y se casó con hija de dios extraño. Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos. Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales”. La idea central en este pasaje es la infidelidad, primero en la relación con Dios y luego, en la relación matrimonial. Notemos entonces que la infidelidad a Dios puede conducir a la infidelidad conyugal. Acá Dios condena el matrimonio de judíos con paganos y condena el divorcio. Por lo tanto, Dios ve el matrimonio como un pacto ante Él entre el esposo y la esposa, no simplemente como un contrato. El contrato tiene vigencia temporalmente o mientras ambas partes lo respeten, el pacto tiene vigencia permanente. La expresión “yo repudio o aborrezco el divorcio” dicha por Dios, es una frase que no podemos editar. Es la realidad, puesto que la voluntad original de Dios es la permanencia en el matrimonio. Sin embargo, también Dios aborrece el adulterio o la infidelidad y el maltrato físico. Por esa razón, tolera el divorcio en algunos casos. Al igual que Dios, no podemos aceptar el divorcio por motivos no bíblicos o por cualquier causa.

La mayoría de personas casadas anhelan disfrutar de un matrimonio saludable y duradero, así como de una familia estable. Sin embargo, no saben cómo lograrlo. Es por esa razón que surgió el Ministerio “La Familia es Prioridad”, cuya misión es: Promover matrimonios estables, familias sólidas e iglesias saludables; a través de programas radiales, literatura cristiana, consejería, página web, conferencias y seminarios, de modo que se vea a la familia como prioridad.

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