Los hijos: Fruto del vientre

Salmos para la familia

Las mujeres se ven elegantes cuando están embarazadas ¿no le parece? Desde luego que sí. La maternidad comienza desde el mismo momento de la concepción. Cuando una mujer descubre que está encinta, en estado interesante, embarazada o preñada, generalmente se siente feliz de llevar un pequeño ser en su vientre. Sin embargo, debe cuidarse, ya que del cuidado de su salud, depende la salud del nuevo ser que vendrá al mundo. En la parte final de Salmos 127:3 leemos: “…cosa de estima el fruto del vientre”. Eso significa que los hijos no son un descuido de los padres, no son una boca más que alimentar y un cuerpo más que vestir. No hay que ver a los hijos como una carga. Ellos son el fruto del amor o de la unión entre dos personas. Podríamos decir que el papá y la mamá son el árbol, los hijos son el fruto de dicho árbol. Ellos son cosa de estima. Es decir, hay que valorarlos, apreciarlos o estimarlos. Tienen un valor incalculable, son bienes que debemos cuidar y proteger sin convertirnos en sobreprotectores. Son cosa de estima porque cada hijo trae felicidad a los padres. Ciertamente, es Dios quien en su perfecta voluntad permite que surja cada nuevo ser humano. No hay otra persona con los mismos genes, las mismas huellas dactilares, el mismo ADN ni los mismos cromosomas. Cada persona es única y Dios tiene un propósito para cada individuo. No obstante, los padres son los responsables del cuidado de los hijos desde el mismo momento de la concepción.

Si ustedes como futuros padres han recibido la noticia que tendrán un hijo, les doy un consejo práctico: No hay mayor alegría para una pareja que enterarse que esperan un bebé que es fruto del vientre. Recuerden que la salud de la criatura en el vientre, está relacionada directamente con la salud de la madre. En una palabra, lo que la madre come, es la fuente principal de la nutrición del bebé. Si la madre se alimenta mal, el bebé estará mal alimentado y nacerá con bajo peso o con alguna enfermedad. Si la madre se alimenta bien, el bebé estará bien alimentado y nacerá saludable. Por lo tanto, la madre debe cuidar su dieta o sus hábitos alimenticios, porque después de Dios, la familia es prioridad.

La mayoría de personas casadas anhelan disfrutar de un matrimonio saludable y duradero, así como de una familia estable. Sin embargo, no saben cómo lograrlo. Es por esa razón que surgió el Ministerio “La Familia es Prioridad”, cuya misión es: Promover matrimonios estables, familias sólidas e iglesias saludables; a través de programas radiales, literatura cristiana, consejería, página web, conferencias y seminarios, de modo que se vea a la familia como prioridad.

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Atentamente,

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