El consejo de los pecadores

Consejería Antiguotestamentaria

¿Por qué razón muchas personas escuchan los malos consejos y los siguen al pie de la letra? La razón, es porque quienes no aceptan los buenos consejos, generalmente practican los malos consejos. Es que para poner en práctica un buen consejo, hay que hacer cierto esfuerzo. En cambio, para llevar a cabo un mal consejo, basta con dejarse llevar por la corriente. En el Antiguo Testamento, descubrimos que se debe evitar el consejo de los impíos, incrédulos o pecadores. La frase “el consejo de los impíos” se repite en Job 21:16 y 22:18. En Salmos 1:1 leemos que es: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado”. La persona piadosa o temerosa de Dios, es bienaventurada o dichosa, porque no se encamina a seguir los consejos de malos. Acá la palabra “malos”, significa “carentes del temor de Dios” o pecadores, como se repite más adelante. También se les llama “escarnecedores” o que desprecian lo sagrado, que se burlan de Dios, que hacen bromas por sus pecados. La pregunta es: ¿Podrá este tipo de personas dar un buen consejo? Naturalmente que no. Sin embargo, muchos escuchan a quienes les aconseja robar para enriquecerse fácil y rápidamente. Inclinan su oído a quienes les dicen que deben mentir, para supuestamente protegerse, que deben probar una copa de licor, que deben experimentar relaciones sexuales con alguien más que no sea su pareja, que deben ser autoritarios con el cónyuge, etc., etc. Los malos consejos abundan lamentablemente en nuestro mundo caído y muchos, los abrazan todos los días.

De manera que, le doy un consejo práctico y bueno. Aléjese de las personas que le dan malos consejos. Si lo hacen es porque no le aprecian y no buscan su bienestar. No escuche ni siga los consejos de los pecadores. Busque a un cristiano maduro, que le pueda brindar un consejo sabio a la luz de la Biblia. Un consejo que le permita tener una mejor relación con Dios y con los suyos.

La mayoría de personas casadas anhelan disfrutar de un matrimonio saludable y duradero, así como de una familia estable. Sin embargo, no saben cómo lograrlo. Es por esa razón que surgió el Ministerio “La Familia es Prioridad”, cuya misión es: Promover matrimonios estables, familias sólidas e iglesias saludables; a través de programas radiales, literatura cristiana, consejería, página web, conferencias y seminarios, de modo que se vea a la familia como prioridad.

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Atentamente,

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