La costumbre de hacer la siesta

Costumbres familiares de la época bíblica

¿Considera usted que es conveniente hacer una siesta en el transcurso del día o cree que no es conveniente? En algunos países industrializados se ve a la siesta como una pérdida de tiempo o un obstáculo a la productividad. Sin embargo, un estudio realizado precisamente en los países industrializados, reveló que el 92.5% de los trabajadores era más creativos, más productivos y tenían mayor capacidad para resolver problemas, luego de una siesta después del mediodía. Justamente, una costumbre en la época bíblica era hacer una pausa en las actividades del campo o del hogar, para hacer una siesta. En 2 Samuel 4:5 leemos lo siguiente: “Los hijos, pues, de Rimón beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron en el mayor calor del día en casa de Is-boset, el cual estaba durmiendo la siesta en su cámara”. Note que cuando el calor estaba más fuerte, Is-boset estaba haciendo la siesta. Como sabemos y lo hemos experimentado, después de almorzar y ante el calor de la tarde, los párpados nos pesan y no podemos concentrarnos bien en lo que hacemos o pensamos. Es decir, que biológicamente la siesta es una necesidad natural del organismo, que nos permite renovar las energías. Por supuesto, la siesta ideal o el pestañazo debe durar entre 15 a 20 minutos. Es decir, se trata de un sueño ligero, si nos permitimos entrar en un sueño profundo de 30 minutos o más, en lugar de que sea beneficioso será perjudicial. De manera, que la costumbre bíblica de la siesta es positiva si se realiza correctamente. Muchos accidentes les han ocurrido a trabajadores que tienen sueño y que no les permiten tomar un descanso leve de este tipo.

Por lo tanto, si su trabajo o su estilo de vida se lo permite, practique una siesta de 15 a 20 minutos diarios después del almuerzo. Eso le permitirá ser más productivo el resto del día y tener ideas claras. Cuide su salud personal y su vida familiar.

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