El hombre necio

Proverbios de Salomón sobre el hombre

¿Conoce usted el poema “Hombres necios” de la monja Sor Juana Inés de la Cruz, religiosa y escritora mexicana del siglo XVII? Le comparto las primeras dos estrofas del mismo: “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis: si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal? Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia”. Como notamos, lo que hace en este poema es argumentar a los hombres necios por acusar a las mujeres y señalar sus defectos, de aquello que ellos mismos provocan. En la Biblia, el libro de Proverbios también habla reiteradamente sobre los hombres necios. Por ejemplo, en Proverbios 14:7-9 leemos: “Vete de delante del hombre necio, porque en él no hallarás labios de ciencia. La ciencia del prudente está en entender su camino; mas la indiscreción de los necios es engaño. Los necios se mofan del pecado; mas entre los rectos hay buena voluntad”. Aquí Salomón, habla de otro aspecto de los hombres necios. Lo primero que debemos hacer, es alejarnos de ellos para no contagiarnos de su necedad. Es que en ellos no hay ciencia, no hay sabiduría. Al contrario, hay tonterías y engaño, hay pecado y caminos torcidos, de los cuales se sienten orgullosos. En ellos no hay arrepentimiento alguno, no hay cambio de conducta o comportamiento.

Si usted no quiere constituirse en un hombre necio, reconozca sus errores, admita su pecado delante de Dios, pida perdón a sus hijos por tratarlos mal, pida perdón a su esposa cuando su conducta con ella deja mucho que desear. No sea un hombre necio. Sea un hombre sabio. Cuando los demás tengan la razón, acéptelo. Cuando vaya por caminos torcidos, cambie de rumbo. Busque su crecimiento personal y el crecimiento familiar.

La mayoría de personas casadas anhelan disfrutar de un matrimonio saludable y duradero, así como de una familia estable. Sin embargo, no saben cómo lograrlo. Es por esa razón que surgió el Ministerio “La Familia es Prioridad”, cuya misión es: Promover matrimonios estables, familias sólidas e iglesias saludables; a través de programas radiales, literatura cristiana, consejería, página web, conferencias y seminarios, de modo que se vea a la familia como prioridad.

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